La playa

Estaba tirada en la toalla contemplando el horizonte, el ir y venir de las olas, cuando mi mirada se cruzó con los ojos azules más bonitos que he visto jamás. Lentamente me incorporé y aproveché para mirarle, un cuerpo trabajado y de piel morena, pelo negro y de nuevo esos ojos azules que me hipnotizan. Me levanto de la toalla y camino hacia él, que permanece quieto. Sus ojos recorren mi cuerpo y sonrío al ver aprobación en ellos, paso a paso me acerco a él hasta alcanzarle. Cuando voy a saludarlo y presentarme, unos brazos rodean su cintura y una preciosa chica rubia le besa. Todas mis ilusiones se derrumban, intento parecer fuerte y serena, camino hasta el mar y, sintiendo su mirada sobre mi piel, me sumerjo en las frías aguas del océano con la esperanza de que al salir a la superficie él ya no esté.

 

En las historias de amor de verano, o cualquier otra estación, el final no siempre es el esperado 😉