La fuerza de una estrella

Desde mi casa contemplo la playa. Hoy empieza el verano y si las cosas fuese diferentes estaría en ella con mis amigos disfrutando del sol, el agua y la arena. Pero no lo son y esta es mi realidad ahora. Mis amigos han dejado de llamar, quizá porque no eran tan buenos amigos como yo creía o quizá por culpa mía, ¿quién sabe? El sol, al que antes adoraba, ahora es malo para mí pues daña mi piel ya de por sí maltrecha.
Desde niña he sentido una extraña fascinación por el mar, por la blanca arena de la playa y las miles de caracolas que las olas arrastran hasta la orilla. Me pasaba horas caminando, buscando la concha perfecta para unir a mi extensa colección. Cada verano una diferente, cada año una caracola que me recordase algún momento especial. Me giro hacia las estanterías que cubren la pared de mi dormitorio y sonrío con añoranza al ver mi colección.
Suspiro y camino hasta la cama sin dejar de mirar las preciosas conchas. Me tiro sobre la colcha que mi madre hizo para mí hace años, un recuerdo más de lo que he perdido este aciago año. Con mis dedos recorro los intrincados dibujos del cobertor sin dejar de recordar como era mi vida en el pasado. Cuando mis padres estaban a mi lado, cuando mis amigos venían a buscarme a casa y me hartaba de suplicar que me dejasen salir. Ahora nadie me lo impide y soy yo la que no quiere hacerlo.
Subo la mano hasta mi cara y recorro la cicatriz que marca mi mejilla derecha, el eterno recordatorio de lo que ocurrió el último día de Enero. Ese día volvía a casa con mis padres tras una larga celebración de mi dieciocho cumpleaños, mi mayoría de edad. Lo último que esperaba yo fue lo que sucedió, que ese sería el último día que vería a mis padres con vida.
Sin dejar de tocar mi cicatriz regreso mi mirada a la ventana y contemplo las olas romper en la arena. Siempre he vivido en esta casa, es la que mis padres compraron al casarse y la que yo he heredado el día que se fueron para no regresar.
Perdida en mi mundo, sin dejar de contemplar la playa, con miles de pensamientos girando en mi cabeza me sorprendo al escuchar el timbre. Confusa, pues no espero visita, camino hasta la puerta. Por la mirilla compruebo que es Luca, el chico italiano que cada año viene a pasar las vacaciones y la única persona en este pueblo de cotillas que no sabe lo ocurrido. Con ganas de sentirme bien aunque solo sea por un momento abro la puerta y dejo que la alegría de Luca entre.
No se fija en mi cara, no se da cuenta que estoy sola y no parece importarle mi negativa a salir pues me veo arrastrada a la calle por él, tras coger la crema que protegerá mi sensible piel del sol. Caminamos por el paseo marítimo y de ahí bajamos a la playa, todo el tiempo él habla y habla, me cuenta de sus estudios, de su familia, sus ligues y cuando se percata de mi silencio se detiene frente a mí serio.
– ¿No piensas decir nada?
– Yo… No sé que decir. No he salido mucho este año.
– ¿Y no crees que ya es hora de ponerle solución?
Me quedo muda mirándole y su sonrisa me deslumbra. ¿Desde cuándo es Luca tan guapo? Agito mi cabeza para olvidar ese pensamiento, lo último que necesito son más complicaciones, ya tengo más que suficientes en mi vida.
Luca agarra mi mano y me arrastra hasta las rocas que hay al final de la playa, se oculta tras ellas y me empuja, dejando mi espalda pegada a la rugosa superficie con él parado frente a mí con gesto serio.
–Me han contado lo de tus padres, sé que piensas que deberías ser tú y no ellos, también sé que ellos no estarían de acuerdo con eso y que yo tampoco.
Intento hablar pero cubre mis labios con su dedo índice para impedírmelo. Dudo que sepa lo ocurrido, nadie lo sabe, solo yo y las autoridades pertinentes. De mala gana permanezco en silencio y le dejo hablar.
– Somos amigos, siempre lo hemos sido y sé que me vas a necesitar más que nunca, por esa razón este año voy a ampliar mi estancia, permaneceré aquí todo el verano. Voy a ayudarte a superar la pérdida de tus padres y juntos vamos a salir adelante.
Sin saber bien que decir asiento, en mi interior sé que en cuanto le diga la verdad sus buenas intenciones se perderán, que en cuanto sepa lo que realmente sucedió ya no querrá estar a mi lado. Egoístamente guardo silencio y al verle agacharse, rebuscar en la arena y colocar algo en mi mano, las lágrimas acuden a mis ojos.
Luca acaba de poner una estrella en mi mano, está seca y pasará a formar parte de mi colección por lo que este simple gesto significa, Luca lucha por mí cuando ni yo misma lo hago. Con un nudo en el estómago asiento y me dejo llevar.
Juntos pasamos el resto de la tarde, ajenos a las miradas indiscretas de la gente, y al ponerse el sol me acompaña a casa. Es ahí que decido sincerarme, ambos estamos parados frente a la puerta y yo tengo su estrella oculta en mi mano.
– Hay algo que debes saber… El accidente de mis padres, no es como crees. Yo conducía el coche, me salté un semáforo y embestí al otro automóvil… Tras la cena insistí hasta que conseguí salirme con la mía. Quería demostrar que era mayor, que nada ni nadie podía impedirme hacer lo que quisiera y…
De nuevo cubre mis labios, esta vez con los suyos, para silenciarme y demostrarme su apoyo, aún cuando yo creo que no lo merezco. Luca es lo mejor de mi vida y ha venido para quedarse.

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Participar en concursos

En estos últimos meses he participado en varios concursos, entre ellos se encuentran algunos de relatos, microrelatos y novela corta. Como dicen que el que la sigue, la consigue, yo la persigo con todas las ganas. Nadie regala nada y por esa razón hay que trabajar duro, intentar cada día superar barreras que no vemos y seguir adelante sin dejarnos vencer por la adversidad. Un no a veces nos hunde, pero no debería, un no puede ser lo mejor que nos suceda, pues nos lleva a mejorar y así conseguir el ansiado si.

En estas semanas he intentado participar en todos los concursos que eran para fines benéficos, ayudar a los demás es algo que todos deberíamos hacer en algún momento de nuestras vidas. Si hacerlo además nos aporta satisfacción personal, esa sensación que solo el trabajo bien hecho provoca, mejor todavía. Incluso alguno que no voy a mencionar tiene mi participación desde hace tiempo.

Algunos de los concursos ya tienen sus ganadores y me complace compartir con vosotros que van a publicar algunas de mis obras.

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Me he presentado a dos concursos de microrelatos en Diversidad Literaria y ambos serán publicados.

 

También he participado en el Muro del Escritor y he resultado finalista en un concurso de microrelatos.

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Ahora estoy participando además en un concurso de novela corta en la Fundación Monteleón, que hasta Octubre no se sabe la resolución. Esta en concreto la veo muy complicada, pero la esperanza es lo último que se pierde  😉

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Y por último, participo en el concurso de Relatos de Ediciones Punto Didot. Me encuentro cuarta (o eso creo) en la clasificación y agradecería los votos de quien pueda o quiera ayudarme a ganar.

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Para votar seguir este enlace:

https://goo.gl/O7Tr4e

 

Mi primer libro se publica con LXL

Pues ya es un hecho, realmente ya lo era, pero ahora está confirmado por ellos y por mí. LXL es la editorial que va a hacer realidad mi sueño, la encargada de publicar mi primera novela.

Cuando firmé el contrato ni yo me lo creía y ahora ya es de dominio público. Me siento muy feliz (aunque en la foto no lo parezca) de que Las vueltas que da la vida se vaya a publicar y más feliz aún de hacerlo con un equipo tan unido como es el de LXL.

Meme Canto ha sido muy paciente conmigo, una total novata en esto de la publicación, ha logrado hacer de una idea una realidad y desde aquí se lo agradezco de corazón. Así como a todos los que han participado en hacer posible este sueño. Gracias LXL Editorial por el apoyo.

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Y en este 3 de Agosto, que la editorial ha elegido para hacer el comunicado, aprovecho para agradecer a los que me han apoyado desde el principio, a los que han estado a mi lado cuando ni yo sabía si esto sería un sueño o una realidad, a todos miles de besos y abrazos y sobretodo mil gracias.

 

Dicho esto aprovecho para pedir que los que queráis o podáis os paséis por la página de Facebook de Editorial Punto Didot y me votéis en el concurso de relatos.

https://www.socialtools.me/apps.php?id=341895&app_data=eyJzZWN0aW9uIjoiZ2FsZXJpYSIsInVzZXJfaWQiOjYxMjM2MTF9